{"id":5911,"date":"2021-06-12T20:35:30","date_gmt":"2021-06-12T20:35:30","guid":{"rendered":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/?p=5911"},"modified":"2021-06-12T20:35:30","modified_gmt":"2021-06-12T20:35:30","slug":"leonora-carrington-la-oveja-negra-del-surrealismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/?p=5911","title":{"rendered":"Leonora Carrington, la oveja negra del surrealismo"},"content":{"rendered":"<p><strong>Joanna Moorhead<\/strong>\u00a0se enter\u00f3 por casualidad en\u00a0<strong>Inglaterra<\/strong>, hace 15 a\u00f1os, que su prima\u00a0<strong>Prim<\/strong>, a quien no conoc\u00eda m\u00e1s que por fotos caseras de sus t\u00edos\u00a0<strong>Maurie<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Harold<\/strong>\u00a0y por la versi\u00f3n de que era la oveja negra de la familia, gozaba de fama al otro lado del\u00a0<strong>Atl\u00e1ntico<\/strong>, como la pintora m\u00e1s importante viva de un movimiento que en Europa fue protagonizado, en general, por hombres y en M\u00e9xico, por mujeres.<\/p>\n<div id=\"horas-f91a39aa823780690d8ddd2b4b629d37\" class=\"horas-f91a39aa823780690d8ddd2b4b629d37 horas-content_2\"><\/div>\n<p>La prima no era otra que\u00a0<strong>Leonora Carrington<\/strong>\u00a0(Lancanshire, 6 de abril de 1917-<strong>Ciudad de M\u00e9xico,<\/strong>\u00a025 de mayo de 2011), que para entonces contaba con 89 a\u00f1os y s\u00f3lo hab\u00eda regresado a su ciudad natal en 1978, en barco porque se negaba a volar en avi\u00f3n, para el funeral de su madre, donde hab\u00eda vuelto a pelear con sus tres hermanos y prometido no volver a poner un pie en el mismo continente que ellos.<\/p>\n<p>La historia la cuenta la misma\u00a0<strong>Moorhead<\/strong>, escritora y periodista londinense de<strong>\u00a0The Guardian<\/strong>, nacida tambi\u00e9n en\u00a0<strong>Lancanshire<\/strong>, en un libro que public\u00f3 seis a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de la pintora inglesa, en 2017, en la excelente colecci\u00f3n Noema de editorial Turner:\u00a0<strong>Leonora Carrington,<\/strong>\u00a0una vida surrealista, en traducci\u00f3n de Laura Vidal sobre el original The Surreal Life of Leonora Carrington, (Virago, 2017).<\/p>\n<div id=\"horas-22e54aad4b429f875cc4602e1f4a09ef\" class=\"horas-22e54aad4b429f875cc4602e1f4a09ef horas-content\"><\/div>\n<h2>Seg\u00fan Moorhead, \u201cla vida de Leonora Carrington no hab\u00eda sido ning\u00fan camino de rosas. Hab\u00eda elegido la vida dif\u00edcil, sufriendo mucho\u201d<\/h2>\n<p>Y nada m\u00e1s surrealista en la vida que elegir M\u00e9xico para vivir. Lo supo Breton, que s\u00f3lo vino de visita, aunque en su Antolog\u00eda del humor negro ya encumbraba al pa\u00eds dentro del culto surrealista.\u00a0<strong>Carrington<\/strong>\u00a0lleg\u00f3 en 1942, huyendo de la guerra de la mano de Renato Leduc, s\u00ed el poeta himenoclasta que, si bien propiamente no era un surrealista, s\u00ed que escrib\u00eda versos hasta para el antiguo y divino arte de orinar.<\/p>\n<p>O que uno de los momentos m\u00e1s dolorosos y dram\u00e1ticos en la vida de\u00a0<strong>Carrington<\/strong>\u00a0en Inglaterra fue su \u201cpresentaci\u00f3n en sociedad\u201d en 1935 en el Palacio de\u00a0<strong>Buckingham<\/strong>\u00a0ante el rey Jorge V, invitada como hija de nuevos ricos y sometida a rituales y vestuarios totalmente ajenos a alguien para quien su mejor amigo era un pony. De esa experiencia que, seg\u00fan\u00a0<strong>Moorhead<\/strong>, era la que\u00a0<strong>Carrington<\/strong>\u00a0recordaba con mayor claridad porque tuvo que usar una tiara que se le clavaba en el cr\u00e1neo, escribi\u00f3 m\u00e1s tarde en Francia el cuento Las debutantes, sobre una ni\u00f1a que en esa ceremonia manda en su lugar a una hiena.<\/p>\n<p>Moorhead se enter\u00f3 de que su t\u00eda viv\u00eda a\u00fan en M\u00e9xico gracias a una historiadora de arte mexicana que conoci\u00f3 en una fiesta de vecinos y con la que el \u00fanico tema que se le ocurri\u00f3 para hablar fue Frida Kahlo. Ante la sorpresa de que su prima no s\u00f3lo viv\u00eda, sino que era adorada casi como una sacerdotisa del surrealismo; no, igual que a una diosa, como buena periodista recurri\u00f3 a una fuente acreditada:\u00a0<strong>Google<\/strong>.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de investigar con su padre, que no hab\u00eda vuelto a ver a Prim desde que \u00e9l ten\u00eda cinco a\u00f1os, Moorhead localiz\u00f3 a Leonora Carrington en M\u00e9xico, quien acept\u00f3 recibirla en su casa de la colonia Roma, que apenas este 25 de mayo, Alejandra Osorio, directora Cultural de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana (UAM), anunci\u00f3 que ser\u00e1 convertida en museo, para exhibir m\u00e1s de 8 mil 600 objetos de Carrington y su familia; un hijo de la pintora, Pablo Weisz Carrington,vendi\u00f3 la casa a la instituci\u00f3n con la condici\u00f3n de que se convirtiera en un museo y a cambio reci\u00e9n don\u00f3 obras de la artista inglesa.<\/p>\n<p>Una correcci\u00f3n le hizo la pintora a su prima: que no le dijera m\u00e1s Prim, porque ya era Leonora. Prim, de hecho, era un apodo familiar que se le qued\u00f3, seg\u00fan la periodista, porque un amigo de su padre le dijo alguna vez de ni\u00f1a: \u201c\u00a1Qu\u00e9 primor!\u201d. Por supuesto, para el car\u00e1cter que Moorhead perfila de su prima en Leonora Carrington, una vida surrealista no encajaba para nada en semejante apodo infantil.<\/p>\n<p>C\u00f3mo iba a aceptarlo cuando se fug\u00f3 a los 20 a\u00f1os con Max Ernst, de 47, y miembro del selecto club de surrealistas en Par\u00eds, entre ellos Paul \u00c9luard, Andr\u00e9 Breton, Marcel Duchamp o Salvador Dal\u00ed.<\/p>\n<p>Los padres de Leonora, de hecho, s\u00f3lo aspiraban a que tuviera \u201cuna buena boda\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Moorhead, \u201cla vida de\u00a0<strong>Leonora Carrington<\/strong>\u00a0no hab\u00eda sido ning\u00fan camino de rosas. Hab\u00eda elegido la vida dif\u00edcil, sufriendo mucho en consecuencia, y llevaba su fortaleza como una insignia del valor que se hab\u00eda ganado a pulso\u201d. Ni siquiera la relaci\u00f3n con Ernst fue en paz, dadas las infidelidades de \u00e9ste.<\/p>\n<p>No obstante, a pesar de haber roto con su padre, que no dej\u00f3 de perseguirla en sus cuentos, como en La dama oval, en el libro se detalla como un idilio el verano que pas\u00f3 con\u00a0<strong>Ernst en Lambe Creek<\/strong>, a seis horas de Londres, en una suerte de comuna, muy sexual, que \u201calgunos historiadores del arte han descrito como la mayor reuni\u00f3n de surrealistas brit\u00e1nicos en suelo ingl\u00e9s\u201d, que incluy\u00f3, adem\u00e1s de la pareja, a Roland Penrose y Lee Miller, Paul \u00c9luard y su mujer Nush, el poeta Joseph Bard, el fot\u00f3grafo Man Rey y su pareja, la modelo filipina Ady Fidel\u00edn, Henry Moore y su mujer Irena, entre otros.<\/p>\n<p>El encuentro entre parientes tambi\u00e9n fue de reencuentro con el pasado europeo de Carrington, como cuenta Moorhead que la pintora le preguntaba sobre tal o cual cosa de su familia o incluso de c\u00f3mo se encontraba la caba\u00f1a que ella y Max Ernst ocuparon en Les Alliberts, al sur de Francia, que hab\u00edan rematado \u2013regalado\u2013 con todo y obras y memorabilia de la pareja, para huir de los franceses al declararse la guerra contra la Alemania nazi y evitar, infructuosamente, que el artista, por su origen alem\u00e1n, fuera a parar a un campo de concentraci\u00f3n local como enemigo y despu\u00e9s deportado a Alemania como ciudadano del Tercer Reich. El artista, a la postre pas\u00f3 el tiempo en varios campos de concentraci\u00f3n, y Leonora se dio cuenta \u2013seg\u00fan Moorhead\u2013 que no pod\u00eda quedarse atada a \u00e9l, aunque lo amaba y admiraba, y emprendi\u00f3 la hu\u00edda que para 1942 la trajo a M\u00e9xico, pa\u00eds donde ech\u00f3 ra\u00edces.<\/p>\n<p>De esa visita a mediados de la d\u00e9cada antepasada a Les Alliberts, 70 a\u00f1os despu\u00e9s de la fuga fallida, la periodista logr\u00f3 recuperar unas cartas de Ernst que el nuevo propietario quiso devolver a Leonora Carrington, cuya caba\u00f1a \u2013cuenta Moorhead\u2013 sorprendentemente se hallaba intocada, como la dejaron.<\/p>\n<p>Leonora Carrington, una vida surrealista es un libro ameno, aunque breve, en donde Joanna Moorhead incorpora mucho de las revelaciones que le hizo su prima Leonora a lo largo de los encuentros que tuvieron de 2006 a la muerte de la artista, que relatan esa vida azarosa que llev\u00f3 hasta llegar a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Tras su llegada al pa\u00eds, en la d\u00e9cada de los cuarenta, produjo la mayor parte de su obra (aproximadamente 200 cuadros y 68 esculturas adem\u00e1s de varias litograf\u00edas, y tambi\u00e9n gener\u00f3 obra en la literatura, ilustraci\u00f3n, vestuario, escenograf\u00eda y telar). Leonora Carrington estableci\u00f3 una fuerte amistad con artistas exiliados, entre ellos Kati y Jos\u00e9 Horna, Benjamin Peret, Remedios Varo y Emerico Chiki Weisz \u2014con quien se casar\u00eda en 1946\u2014, quienes representaron un v\u00ednculo con las vanguardias europeas y una contraposici\u00f3n a la est\u00e9tica nacionalista, a\u00fan imperante en esa \u00e9poca.<\/p>\n<p>El contacto con artistas surrealista europeos fue determinante en su trabajo art\u00edstico, ya que le permiti\u00f3 explorar nuevos modos de percepci\u00f3n para dar forma a sus ideas y recuerdos de infancia.<\/p>\n<p>Autora de obras como La giganta (1947); Autorretrato (1937, colecci\u00f3n del Met), Down Below 1940), Are you really serious? (1953), en literatura La corneta ac\u00fastica (1974), El s\u00e9ptimo caballo y otros cuentos (1992), as\u00ed como La casa del miedo: memorias de abajo (1992), encontramos gnomos, duendes, gigantes y fantasmas como parte de sus personajes m\u00edticos y fant\u00e1sticos.<\/p>\n<p>En el contexto del d\u00e9cimo aniversario luctuoso de la artista inglesa que se conmemor\u00f3 este 25 de mayo, el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica (FCE) acaba de editar Cuentos completos de Leonora Carrington, que re\u00fane en un solo tomo su relatos publicados en La casa del miedo, El s\u00e9ptimo caballo e incluye tres cuentos in\u00e9ditos en espa\u00f1ol: \u201cEl camello de arena\u201d, \u201cEl vuelo de Mr. Gregory\u201d y \u201cJemima y el Lobo\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Moorhead, muchos de esos personajes fant\u00e1sticos tienen influencia de las historias de Irlanda que contaron a Leonora su madre Maurie, \u201cuna gran fabuladora a la que le encantaba contar historias sobre relaciones con personajes hist\u00f3ricos irlandeses, tanto reales como m\u00edticos\u201d, y de su abuela, ambas, agrega, \u201cle dieron a Leonora materia prima para su vida, una forma de mirar el mundo en el que hab\u00eda amplio margen para lo inexplicable, lo espiritual, lo m\u00edstico, lo extra\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn esencia \u2013agrega\u2013, era un mundo naturalmente surrealista mucho antes de que Leonora hubiera o\u00eddo la palabra \u2018surrealismo\u2019; de hecho, Irlanda, al igual que M\u00e9xico, fue surrealista siglos antes de que Guillaume Apollinaire acu\u00f1ara el t\u00e9rmino, o de que Andr\u00e9 Breton y compa\u00f1\u00eda redactaran los manifiestos del movimiento\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Joanna Moorhead\u00a0se enter\u00f3 por casualidad en\u00a0Inglaterra, hace 15 a\u00f1os, que su prima\u00a0Prim, a quien no conoc\u00eda m\u00e1s que por fotos caseras de sus t\u00edos\u00a0Maurie\u00a0y\u00a0Harold\u00a0y por<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5912,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":["post-5911","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espectaculos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5911"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5911\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/5912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocontextofelipecarrillopuerto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}